Cómo me follé a la Frutera de mi barrio - Ligando con la Frutera

Publicado el 10/04/2021
Cómo me follé a la Frutera de mi barrio - Ligando con la Frutera
Con todos estos pensamientos en mi mente, me di cuenta que me estaba volviendo loco por follar con la frutera, sus curvas, su pelazo recogido y negro, sus mallas ajustadas marcando cada composición de su lindo coño y además de la pronunciada raja de esos carrillos de su redondeado culazo.

Ahora es cuando pensé como y cuando debería de actuar para ligar con María, me puse manos a la obra y me fui de camino al bar que estaba justo al lado del portal de mi casa, me senté en un taburete de esos que están en la barra del bar y me pedí una cervecita buen fresquita.

Me follé a la Frutera de mi barrio


Mi barrio, era un barrio humilde de gente trabajadora, allí había varios locales en los cuales vendían todo tipo de cosas para abastecer a los vecinos, entre ellos, había pescadería, panadería, droguería y la típica frutería de barrio.


La verdad que yo mucha fruta y verdura no es que coma, pero de vez en cuando me acercaba a comprar algo de frutas por la razón de que además de ser frutas muy baratas, me atendía una mujer que estaba más apetecible que un chuletón de ternera.


Con el tiempo, me fui haciendo más vegetariano, me dio por comer ensaladas, y todo tipo de frutas, pero la verdad lo que más me gustaba de esta frutería eran los melones de María “la dependienta”.


María la dependienta de la frutería siempre atendía con ropa muy sexy, hasta el extremo de poner a sus clientes tan cachondos, por eso tenia la clientela que tenía, siempre estaba llena la tienda.


Yo cada vez que iba a comprar y tras salir de la tienda, parecía que me había guardado en la bragueta un pepino, porque me ponía la polla tan dura que se marcaba por cada esquina de mi bragueta, María estaba para follarla y encularla las 24h del día y los 365 días del año.


Con toda la tontería de ver a María, al final, me convertí en un cliente de esos que les llaman “clientes vip”, porque de pasar varias veces a la semana, iba a comprar todos los días, incluso hasta dos veces en el mismo día, una por la mañana y otra vez por la tarde.


Aún tengo esas perspectivas de visión, cuando un día llegué a la frutería y vi a María con un top el cual se le marcaban los pezones como si fueran dos pitones de toro, así mismo, aún recuerdo las mallas ajustadas que llevaba puestas, se la marcaban los labios del coño, un aspecto que parecía su segunda boca, era como si la raja del chocho quisiera hablarte.


Ahora es cuando realmente me tentaba María, me tentaba tanto que mis pensamientos lo único que hacía era pensar en follar, follarme a María y además el como podría conseguir hacerlo.


Con todos estos pensamientos en mi mente, me di cuenta que me estaba volviendo loco por follar con la frutera, sus curvas, su pelazo recogido y negro, sus mallas ajustadas marcando cada composición de su lindo coño y además de la pronunciada raja de esos carrillos de su redondeado culazo.


Ahora es cuando pensé como y cuando debería de actuar para ligar con María, me puse manos a la obra y me fui de camino al bar que estaba justo al lado del portal de mi casa, me senté en un taburete de esos que están en la barra del bar y me pedí una cervecita buen fresquita.


Tras pasar el tiempo en el bar y haber pedido la segunda cerveza “zasss” se vino la gran idea a mi cabeza, no pensé que sería tan excepcional pensando en como poder ligar con una mujer, pero me surgió la idea y ahora es cuando la tendría que poner en marcha.


La idea fue muy picaresca, a María la frutera la gustaba salir de paseo a caminar todos los días de la semana tras salir del trabajo, María se hace una caminata para mantener ese cuerpazo que cualquier hombre quisiera follar, así que ni corto ni perezoso, me puse manos a la obra para quedar con María.


Tras llegar el día siguiente, quería volver a la frutería para proponer a María a salir con ella de caminata, para ello, antes de ir a la frutería fui a mi casa y me puse un pantalón de chándal, una sudadera y una deportivas, ahora tenía la pinta de ser deportista, por lo que me fui a la frutería a comprar unos plátanos y así charlar con María.


Tras llegar a la tienda cogí unos plátanos y unas manzanas y me dispuse a ir al mostrador a pagar, mientras aproveché la ocasión de entablar conversación con María y le saque algo de conversación...Tras esa conversación dije a María que todas lar tardes a las 20:30, solía salir a caminar para hacer un poco deporte, donde ella me dijo que hacía lo mismo que yo, por lo que la propuse a ir a caminar con ella y de casualidad, María aceptó mi invitación, eramos conocidos del día a día y ya teníamos confianza mutua.


A todo esto y tras quedar con María, fui a mi casa a soltar la fruta que me había comprado en la frutería, me perfume y esperé a que cerrara la frutería para salir a caminar con María.


Tras dos horas de intensa espera, el momento de salir a caminar llegó, todo fue muy fluido por el camino, una caminata que duró casi 3 horas de duración y con una amena conversación, nos contamos un poco de nuestras vidas el uno al otro, fue increíble.


Al final de todo, María estaba como yo, era una mujer soltera, joven, vivía sola y no tenía compromisos, así que volvimos a quedar un día si y otro también para nuestras caminatas del día a día.


Una vez concurrió el tiempo suficiente para hacer crecer nuestra amistad, me propuse a dar el salto más inesperado, me propuse a invitar a María a cenar en mi casa, así podríamos charlar, comer algo y si sale algo mejor que mejor, me la quería follar y comer todo su coño, me volvía loco esta mujer.


En una de esas caminatas que María y yo hacíamos tras salir de su trabajo, la propuse quedar el Viernes por la tarde noche a cenar y tomar algo en mi casa, María aceptó mi invitación y yo me volví loco de ilusión.


Ahora era el día más excepcional de mi vida, había quedado con María, la frutera buenorra de mi barrio a la que todos la baboseaban su preciado cuerpo, era un día muy especial para mi y creo que para María también.


Una vez llegamos a mi casa, invité a María a sentarse en mi estupendo y confortable sofá cheise longue que compré nuevo para estas ocasiones, la saque una botella de vino y brindamos juntos mientras las sonrisas y los nervios se apoderaban de los dos, creo que a María la cosa la estaba gustando, creo que pensaba al igual que yo, me quería comer la polla y follarme de arriba a bajo.


Después de tanto beber y de pasar una velada llena de risas e historias increíbles, María y yo nos liamos, nos miramos y empezamos a besarnos con muchísima pasión, hasta el punto que mi rabo se salía por encima del pantalón de lo duro que lo tenía.


Mientras estaba besando a María, mis manos empezaron a acariciar las tetas de María, tetas enormes y pezones pequeñitos de esos que nos encanta a todos los hombres chupar. María estaba muy cachonda y se sentó encima de mi.


Al mismo tiempo que nos besábamos, María se frotaba y restregaba por encima de mi polla, la temperatura de nuestros cuerpos empezaba a subir como la de un volcán en erupción, tenía mi rabo empapado de lo que estaba gozando.


Una vez llegados al punto de calentura máximo, empezamos a desnudarnos quitándonos la ropa de manera alocada, teníamos pasión por follarnos el uno al otro y el tiempo nos estaba dando permiso para hacerlo.


Una vez desnudos nos fuimos a la cama, María se tumbó en ella y yo me eché sobre María, empecé a comer todas sus tetas con locura, chupando cada relieve de sus pezones con lentitud, cada vez estaba más y más cachonda.....después muy lentamente fui bajando con mi lengua mojada por su vientre hasta llegar a su preciado y deseoso coño, allí empece a jugar con su clítoris, haciendo movimientos suaves y en círculos con mi lengua mientras en ocasiones se lo succionaba, tras varios minutos de lujuria y pasión, empecé a meter mi lengua en el agujero de su coño, la estaba penetrando hasta el máximo y ella se retorcía de placer, chillando y gimiendo como una puta loca.


Tras varias comidas de coño, María se incorporó, empezó a chupar mi cuello, fue bajando muy lentamente a mi pecho y seguía bajando con su boca moviendo su lengua muy lentamente, hasta llegar a mi polla.....Allí María agarró mi gran polla y empezó a chupar mi glande gordo y húmedo, hacía movimientos en circulo con su lengua por todo mi glande.


Tras terminar de restregar su gran lengua por mi glande, agarró mi polla con ganar y empezó a mamar como si nunca hubiera mamado una polla, como una loca se tragaba cada centímetro de mi rabo, era increíble.


Ahora era la hora de la gran follada, María agarró mi polla y empezó a restregarse por su clitoris en círculos y de un lado para el otro, su cara de lujuria y el estado cachondo que teníamos los dos, empezó a meterse mi rabo dentro de su coño, con movimientos de arriba hacia abajo, de adelante y hacia atrás, todo un espectáculo la verdad.


Llegó la hora de correrse, María empezó a expulsar de su coño mojado y empapado todo un arsenal, al roto de que María se corriera, mi polla empezó a querer expulsar el semen de meses acumulados, por lo que saqué la polla de su coño y se la metí en su boca para que me la chupara, donde me corrí, María se tragaba todo mi semen mientras la chorreaba por la cara.


Una vez de haber follado con la frutera de mi barrio, nos fuimos a la ducha y después se quedó en mi casa a dormir, la sensación que tenía era maravillosa, me había follado a la mujer que tanto me apetecía de follar.


Desde aquel entonces, María y yo somos folla amigos, quedamos muchísimos fines de semana en su casa o en la mía, follamos una y otra vez en todas las posturas, pero al final conseguí quedar y follar con la chica que tantos hombres deseaban.

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